Estamos obligados a repensar las capacidades de la Argentina en términos de industria naval”
20 de Abril, 2020

Estamos obligados a repensar las capacidades de la Argentina en términos de industria naval”

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Con motivo de la celebración del Día del Obrero Naval, la presidenta de SPI Astilleros, Sandra Cipolla, realiza un balance acerca de la situación actual del sector.

Periodista: La Fragata Libertad llegó a SPI Astilleros los primeros días de marzo para ser reparada por primera vez por un astillero privado, ¿por qué cree que se dio esta histórica oportunidad?

Sandra Cipolla: Las oportunidades se generan a partir del esfuerzo, las convicciones y el profesionalismo de las empresas; SPI Astilleros, cuenta con más de 40 años en la industria, con una importante trayectoria en la construcción, transformación y reparación de buques y artefactos navales. Desde hace más de diez años hemos venido profesionalizando los equipos de trabajo, sosteniendo la convicción de que capital y trabajo van de la mano para el desarrollo de la empresa y de la industria. Por todo esto, estábamos preparados para poder presentarnos a una licitación pública de la envergadura profesional y técnica que supone realizar tareas en la Fragata Libertad; la participación en sí misma fue para nosotros suficiente reconocimiento. Debemos valorar que esta oportunidad histórica no solo pone en valor a la industria naval privada, sino también la oportunidad de poder contar desde un lugar diferente que nuestra embajadora de los mares fue construida en la Argentina en Astilleros Río Santiago, y que su media vida también se realizó en la Argentina. Esto nos obliga a pensar las capacidades reales que tiene la Argentina en términos de industria naval. No solo es una oportunidad para SPI, también lo ha sido para la comunidad del puerto y la ciudad de Mar de la Plata que ha estado a la altura para prestar los distintos servicios que requirió dicha reparación. En esta fecha tan particular como lo es el 20 de abril, Día del Obrero Naval, haber podido reparar la fragata es un reconocimiento, una valoración a nuestros obreros navales y a nuestra empresa.

P.: En el marco del aislamiento preventivo, la actividad naval fue declarada como “esencial”, lo que permitió que se retomaran las actividades la semana pasada, ¿qué significó el anuncio para la industria?

S.C.: Esta inclusión tiene varias aristas. La primera es que sentimos como ratifican las voces que hemos levantado durante muchos años para que la industria naval sea considerada esencial, como parte componente del nodo logístico, portuario, de la marina mercante y del litoral marítimo y fluvial. Representa una gran responsabilidad porque estamos asistiendo a los servicios esenciales de la Argentina y sobre todo al fortalecimiento en épocas del Covid-19 del Comercio Exterior y el Empleo. Tanto el Sindicato como los empresarios queríamos volver a trabajar, pero todos coincidimos en que queríamos hacerlo con una prioridad: la salud y la tranquilidad de nuestros trabajadores.

P.: ¿De qué forma se determinaron los protocolos de salud adoptados para evitar el contagio del Covid-19?

S.C.: El Sindicato de Obreros Navales, a través de su representante el Sr. Juan Speroni, nos ha convocado a los empresarios para trabajar conjuntamente en un protocolo marco con las generalidades del Covid-19, más las particularidades de esta industria. Fue un trabajo muy bien llevado por el secretario general, y por la amplia participación empresaria que permitió llegar a los
consensos necesarios en virtud de la protección de la salud y bienestar de los trabajadores navales. De esta manera, se fue dando la reanudación de tareas ordenadas y paulatinas que cada empresa ha diseñado de acuerdo a sus especificidades.

P.: Actualmente, ¿en qué estado se encuentra la industria naval argentina?

S.C.: Seguimos insistiendo en que la industria naval argentina hace décadas y, especialmente desde la década de los 90, perdió su anclaje estratégico y un modelo marítimo y fluvial de referencia que le diera sentido e identidad. Seguimos sosteniendo la teoría de los vasos comunicantes, donde la industria naval tiene como característica pertenecer a un sistema económico conjuntamente con las estructuras portuarias, las vías navegables y la flota de bandera. Todo este sistema logístico estratégico requiere un tratamiento integral y una clara definición de política del Estado. En consecuencia, la industria naval argentina tanto estatal como privada podrá recuperar su desarrollo perdido si encuentra en esta etapa política un modelo geopolítico adecuado que la contenga. Este escenario se vio perjudicado por las denominadas leyes de fomento de la marina mercante e industria naval promulgadas por el gobierno saliente que no solo fracasaron en su objetivo explícito de desarrollarlas sino que, por lo contrario, terminaron por desmantelar los pocos proyectos que estaban en curso. Por lo tanto, considero que es necesario reunir a estos sectores hoy disgregados, con una política de estado que pueda tener visión estratégica de los puertos, las vías navegables, la marina mercante y la industria naval en un rol logístico, perteneciente a una misma cadena de valor, y por lo tanto tener un tratamiento normativo único y bajo una sola autoridad de aplicación.

P.: ¿Hoy existe la sinergia entre la industria naval pública y la privada?

S.C.: Hoy no existe, ¿si es posible? Sí, no tengo dudas de que es posible, y que de lograrla el efecto sería potenciador. El Estado debe definir su rol en el desarrollo estratégico de los puertos, las vías navegables, la marina mercante y la industria naval; si ese rol se define, la sinergia surgirá de las necesidades de lo público y lo privado. Entendiendo que lo público debe sumar por arriba de las capacidades de los privados, no competir con estos y que el Estado debe estar al servicio del Estado y de los privados; pero claro está que esto no sucedió en los últimos años y entonces prevalece el caos y la discusión permanente. Si se consideran los trabajos que hemos realizado de alto contenido profesional, tanto para el mercado interno como para el mercado externo entre SPI y un astillero público, con resultados satisfactorios para todas las partes, e incluso la exportación de servicios de reparaciones navales que colaboran a la balanza comercial de la Argentina, se puede ver reflejada una sinergia positiva entre lo público y lo privado, que genera fuentes de trabajo, crecimiento profesional y prestigio para la industria naval y para la Argentina.

Fuente: Ámbito Financiero


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